La salud nos viene de oriente: Taichí Chuan y Chikung

Llegar a los 50 años hace necesaria una reflexión en la mayoría de los casos ¿continuo igual como hasta ahora? O ¿Qué debo cambiar de mi vida?. En aquellos casos en que, por diversos motivos, se ha llevado una vida sedentaria se intenta incorporar algo más de actividad. Pero nos asaltan muchas dudas, ¿que puedo hacer?. Algunas actividades las descartamos directamente, aunque son las que nos puedan resultar más atractivas.  Incluso, por cabezonería,  las probamos durante pocos días hasta convencernos de que ya no es lo mismo que hace veinte años. Recuerdo que por esa edad yo volví a practicar artes marciales, una de mis grandes aficiones, hasta que a las pocas semanas mi espalda dio muestras de que ya no estaba en condiciones de tirarse dos horas dándose costalazos contra el tatami.

 

 

Podemos estar contentos de disponer, en la actualidad, de muchas opciones de actividad física adecuada para empezar a partir de los 50. Ya hemos comentado en otros artículos que, si ha existido un periodo largo de inactividad, debemos comenzar de forma ligera, hasta conseguir que nuestro cuerpo esté en condiciones de afrontar retos más potentes, si eso deseamos. A menudo también descartamos actividades por simple desconocimiento o por considerarlas más complejas o menos eficaces de lo que son realmente. Unas de ellas van a ser el objeto de este artículo y en el que pretenderemos mostrar sus ventajas para nuestra salud. Se trata del Taichí Chuan y el Chi kung.

A todos le suena estas formas de coreografía o gimnasia a cámara lenta que cientos o miles de chinos de todas las edades practican en los parques. Quizá deberíamos plantearnos que si lo hacen miles de personas allí, será porque sirve para algo ¿no?. Pero ¿que son en realidad? . El taichí Chuan o simplemente Taichí, forma parte de las llamadas artes marciales internas chinas. Me explico, por su procedencia está claro, lo de interno viene a mostrar que , al contrario del conocido Kung fu como arte marcial externo, el Taichí viene a trabajar  lentamente, con consciencia de las energías del interior del cuerpo, el “chi”. Serían como las “katas” de las artes marciales japonesas, es decir formas o combinaciones de un número determinado de movimientos que escenificarían las diferentes respuestas de defensa y contraataque ante ataques de adversarios imaginarios, tanto con armas como sin ellas.

 

En el Chi kung, más que escenificar un combate los diferentes movimientos hacen como una gimnasia que activa la circulación de la energía.  Existen combinaciones de 8,12, 18, 24 , 48 e incluso más de cien movimientos, pero eso no debe asustar al que pretende iniciarse en esta disciplina, ya que el objetivo no es hacer cuantos más mejor, sino que los que se hagan se hagan correctamente. De hecho lo más importante de cada movimiento es ser consciente de como la energía que circula por el interior de nuestro cuerpo se percibe y se moviliza, pero esto es otra historia cuya explicación daría para varios artículos. Pero quedándonos en lo meramente físico, que es lo que a los occidentales nos puede bastar, diremos que es una actividad ligera y que favorece mucho a nuestra salud. 

Sus características lo hacen verdaderamente especial, y diferente de otros tipos de ejercicio, sobre todo por el hecho de:

 

1.- Uso del enfoque, la consciencia del momento, el aquí y ahora (ahora lo llaman Mindfullness)

 

2.- La imaginería, los curiosos nombres de los movimientos que facilitan su aprendizaje

 

3.- Los movimientos  son eficientes, pero con el mínimo esfuerzo

 

4.- El estiramiento dinámico de los movimientos circulares y, sobre todo,  fluidos

 

5.- El trabajo siempre en relajación

 

6.- El trabajo de estabilidad y equilibrio, siempre con una base fuerte

 

7.- La respiración rítmica y natural que incita a la calma

 

8.- Las interacciones sociales cuando la práctica  es en grupo

 

9.- Un ejercicio Holístico, completo (cuerpo, mente y espíritu)

 

Es por todo ello que muchos llaman al Taichí, la meditación en movimiento.

 

Además, si hemos llegado a los 50 con alguna que otra dolencia, tengamos en cuenta que sobre los beneficios del Taichí,  con respecto a determinadas patologías, encontramos numerosos estudios modernos que lo avalan.

 

De hecho he encontrado que en los últimos 45 años  han sido publicados del orden de 500 estudios. Son análisis modernos y sistemáticos realizados habitualmente con grupos de control  (unos  que practican taichí y otros que no) que determinan la  existencia o no de una mejoría provocada por una práctica regular del Taichí.

 

En ellos pocas referencias encontraremos al Yin y Yang , el Qi o los cinco elementos, como principios de la Medicina Tradicional China, sino resultados empíricos desde un punto de vista científico.

 

Las patologías en las que se han obtenido resultados excelentes han sido:

 

1.- Prevención de caídas en adultos mayores, motivadas por desequilibrios

2.- Osteoartritis, especialmente en las afecciones de rodilla

3.- Enfermedad de Parkinson, mejorando movilidad y equilibrio

4.- Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, mejorando los cuadros de asma

5.- Funcionamiento cognitivo, sobre todo mejora de la atención

 

Se ha obtenido muy buenos resultados en:

 

1.- Depresión, sobre todo anexa a obesidad

2.- Otras formas de Stress, laboral, familiar, etc

2.- Rehabilitación de ataques cardiacos

3.- Demencia y otras alteraciones cognitivas

 

Sus resultados son buenos en:

 

1.- Calidad de vida en pacientes de cáncer

2.- Fibromialgia

3.- Hipertensión

4.- Osteoporosis

5.- Resistencia a infecciones ( ej, herpes zooster)

En un artículo español publicado en el año 2009, concretamente llamado “Mejora de la calidad de vida de los mayores a través del Tai Chi y Chi Kung” por expertos del Hospital General Universitario Reina Sofía Murcia (España) y  la Universidad de Murcia (España), llegaron a las siguientes conclusiones:

 

 

“El crecimiento de la población mayor subraya la importancia de mantener la calidad de vida en las personas de avanzada edad (Serra y Bagur, 2004). La disposición de un tiempo libre considerable, unido a un espíritu dinámico, hace que sea un segmento poblacional activo en potencia, siempre y cuando seamos capaces de ofertarles programas de actividades físico-deportivas bien planificadas, organizadas y supervisadas por un especialista que logre adaptar dicha oferta a las características personales de cada uno de ellos, respondiendo a sus expectativas de mantenimiento y/o mejora de la salud, evitando así sentimientos de marginación y falta de integración en la sociedad, y enlenteciendo el deterioro físico y cognitivo causado por el paso de los años. Mediante la práctica regular de Tai Chi y Chi Kung la persona mayor experimentará cambios que pueden afectar a dos niveles:

Por un lado, a corto plazo, la sensación de bienestar que es inmediata al mejorar la respiración. El equilibrio se recupera de forma paulatina y las patologías asociadas al déficit circulatorio como es la hipertensión, las parestesias, la falta de memoria, etc. mejoran de forma notable. Igualmente, la capacidad respiratoria aumenta de manera gradual y los recursos existentes son mayores por lo que demandan más actividad física y más ocio.

 

Y por último a largo plazo, duermen mejor y son más autónomos, gracias a una mayor sensación de estabilidad provocada por el aumento de fuerza en las extremidades. Resaltar también que gracias a la mejora del equilibrio, de la flexibilidad en las articulaciones y de su densidad ósea, hace que descienda el riesgo de fracturas por caídas. Mentalmente son capaces de centrar mucho mejor sus ideas y de recuperar la memoria perdida ante estímulos nuevos que suponen retos que hacen que las conexiones neuronales se restablezcan.

 

Es vital que desde la perspectiva de la salud y de su promoción, no olvidemos que la actividad física no será completamente eficaz a no ser que se dirija a los incentivos y a las barreras que influyen en los mayores (Bird, 2008), adaptando igualmente los componentes de intensidad, duración y frecuencia del ejercicio físico a la capacidad y objetivos de cada uno de ellos.

 

Por lo tanto consideramos al Tai Chi y al Chi Kung como una actividad física muy aconsejable e ideal para el fomento y promoción de la actividad física en los mayores, gracias a sus características de bajo impacto y al no necesitar instalaciones ni materiales o equipamientos especiales para su práctica, ya que puede practicarse en lugares al aire libre como plazas, parques y jardines, lo que conlleva también disfrutar del medio ambiente y del contacto con la naturaleza que adicionalmente tienen un marcado efecto anti-estrés.”

Ahora solo basta animar a cualquiera de ustedes a practicar el Taichí o el Chi Kung. Si acaso les animo a comenzar con una forma de Chi Kung que les puede resultar asequible , son solo 8 movimientos y la forma se llama Ba Duan Jin, o lo que es lo mismo “las ocho joyas de brocado” o “las ocho piezas de seda”, las traducciones del chino, ya se pueden figurar, pueden dar para varias interpretaciones. Cada movimiento, que repetirá 6 veces,  tiene efecto sobre uno o varios meridianos energéticos de nuestro cuerpo, con el objeto de armonizar la circulación del Qi (la energía). Lo mismo, pero dicho de otra forma, están realizando una terapia en su cuerpo para corregir cualquier desequilibrio que pueda acabar siendo una enfermedad manifiesta.

 

 

Le ponemos un vídeo demostrativo de esta forma. Inténtelo, primero póngase una ropa cómoda, no necesita de un traje chino tradicional, escoja un lugar tranquilo y, si es posible utilice una música que le relaje.  Pruébelo, al menos dos veces por semana y, si le gusta, busque un monitor para que le enseñe a hacerlo bien. Porque el vídeo posiblemente no le muestre detalles que un monitor le corregirá, le dirá cuando debe inspirar y cuando exhalar, etc.

 

Sin duda, estas actividades, el Taichí y el Chi kung , no le defraudaran.

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